jueves, 9 de octubre de 2008

- Asfixiando al personal

Acabo de escuchar en un informativo de televisión que el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto implantar la medida de reducir la velocidad de circulación en una de cada tres calles de forma que se circule a 30 Km hora en vez de a 50, y el de Bilbao quiere bajar a 40 Km por hora en algunas zonas.
El alcalde y sus acólitos está claro que van en coche oficial y sin prisa hasta oficinas con aparcamiento reservado, porque si tuviesen que hacerlo como el resto de los mortales verían que estan asfixiando a la gente.
Aunque no haya protestas porque la gente no nos unimos ni para llorar, los efectos nocivos se notarán probablemente en el comercio, en los empleos, en la economía y hasta en el medio ambiente.
Cualquier persona cuando va a hacer las compras sabiendo que llevará bolsas se lo pensará dos veces antes de ir con su coche al centro de la ciudad, y por supuesto, el ir en el servicio público queda descartado. Cualquiera intenta subir a un autobús abarrotado con un manojo de bolsas.
En el empleo se notará porque los transportistas de paquetería, los de habituallamientos y los de averías, cada vez están más comprometidos en su trabajo. No se admite aparcar en doble fila, las multas son constantes y los métodos de pillar las infracciones son como cajeros automáticos. Las aceras son enormes y los aparcamientos disminyen sin que nadie se queje. Como resultado muchos transportistas lo están dejando.
Y como colofón en el medio ambiente se tiene que notar que un vehículo que normalmente debería tardar en un recorrido 10 minutos, con los semáforos, los estrechamientos, los atascos, las direcciones únicas y las limitaciones de velocidad, tarde más de media hora, de la cual estará con el motor en marcha al ralentí sin moverse a penas los 20 minutos extras echando polución al ambiente.
... Que bien...

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