Hoy en día en muchos trabajos están convirtiendonos a los trabajadores en tontos útiles.
Y me explico.
En vez de prepararnos técnicamente o intentar implicar en la empresa a los trabajadores, se prefiere mantener sin más formación que la inicial al personal y hacer que los procesos no necesiten conocimientos, dejando que unos pocos y normalmente externos sean los que proporcionan esos conocmientos.
Vuelvo a explicarme con un caso diario.
Cuando una persona quiere trabajar como mecánico en un taller oficial, le pedirán el título pertinente, pero una vez que esté trabajando, dejarán de formarle, porque las piezas vienen ya montadas o premontadas y para encastrarlas no hace falta conocimientos extraordinarios.
Eso provoca que cuando llevamos el coche a reparar se dediquen solamente a "meterlo" en el ordenador, que indicará que piezas hay que sustituir.
Después se piden las piezas y cuando llegan se sustituyen.
Pero hemos perdido las posibilidades que nos brindaban los mecánicos expertos que revisaban la pieza y veían donde estaba el problema encontrándolo a veces a cierta distancia de donde fallaba, cosa que un ordenador no es capaz de hacer.
La sensación de los que son usados de esa manera, es la de ser solamente piezas de un puzzle, sin nada que aportar.
Sienten que se desperdicia su capacidad y de ahí a sentirse tonto hay poca distancia.
Por eso digo que hemos cambiado expertos por tontos útiles.
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jueves, 6 de noviembre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
- La ley...del mas fuerte
Cuando en estos días vemos en la televisión y los periodicos que han condenado a un fulano a 20 años de carcel por un asesinato todos solemos terminar el comentario diciendo: "y en 3 años en la calle".
Y no nos falta razón.
Ni yo ni mucha gente de la que conozco entendemos porque se condena a la gente a un millón de años si luego se les van a aplicar beneficios por diversos motivos y se va a quedar en una docena.
Lo lógico desde nuestro punto de vista sobre todo en delitos en los que no se puede resarcir al finado ni a su familia es que directamente condenen al asesino a 12 años de carcel sin más.
¿Cómo pueden ir con la cabeza levantada los legisladores y los jueces que aplican esas leyes ingratas e injustas?.
Al final quien tiene dinero y poder no consigue solo que se le minimize la pena, sino que se alargue y alargue hasta que el juez que le conviene llegue a la rueda de decisiones sobre su sentencia y ahí si que echan a correr.
Pero la gente normal que no disponemos de medios, estamos vendidos literalmente.
La justicia no solo no es ciega, sino que es tendenciosa.
El tiempo siempre juega a favor del poderoso y del rico.
Nosotros no podemos pagar abogados trifulcadores, enrevesadores ni a procuradores que nos procuren que nuestro expediente suba puestos o se pierda...
Si al menos la informática nos ayudase, pero resulta que los juzgados no tienen suficientes ordenadores. Seguro que si cada persona que trabaja en los juzgados trajese los equipos que le sobran de su casa llenarían todas las salas con equipos informáticos.
Incluso las tiendas pequeñas tienen un equipo adecuado a su trabajo, incluido el software.
¿No será que no interesa?
Y no nos falta razón.
Ni yo ni mucha gente de la que conozco entendemos porque se condena a la gente a un millón de años si luego se les van a aplicar beneficios por diversos motivos y se va a quedar en una docena.
Lo lógico desde nuestro punto de vista sobre todo en delitos en los que no se puede resarcir al finado ni a su familia es que directamente condenen al asesino a 12 años de carcel sin más.
¿Cómo pueden ir con la cabeza levantada los legisladores y los jueces que aplican esas leyes ingratas e injustas?.
Al final quien tiene dinero y poder no consigue solo que se le minimize la pena, sino que se alargue y alargue hasta que el juez que le conviene llegue a la rueda de decisiones sobre su sentencia y ahí si que echan a correr.
Pero la gente normal que no disponemos de medios, estamos vendidos literalmente.
La justicia no solo no es ciega, sino que es tendenciosa.
El tiempo siempre juega a favor del poderoso y del rico.
Nosotros no podemos pagar abogados trifulcadores, enrevesadores ni a procuradores que nos procuren que nuestro expediente suba puestos o se pierda...
Si al menos la informática nos ayudase, pero resulta que los juzgados no tienen suficientes ordenadores. Seguro que si cada persona que trabaja en los juzgados trajese los equipos que le sobran de su casa llenarían todas las salas con equipos informáticos.
Incluso las tiendas pequeñas tienen un equipo adecuado a su trabajo, incluido el software.
¿No será que no interesa?
Etiquetas:
falta de medios,
Ley,
poderosos,
sentencias.
jueves, 23 de octubre de 2008
- Sentido común y tráfico.
El sentido común es una herramienta que nos debería servir a todos para adaptarnos a las distintas situaciones que se nos van a presentar durante toda nuestra vida.
Por desgracia los poderes públicos necesitan que la masa se aborregue para poder manejarnos más cómodamente sin que nos revelemos constantemente.
Y entre otro métodos que supongo que habrán usado, voy a describir lo que sucede en el tráfico.
Cuando nos movemos por la ciudad, cada vez más incómoda para los coches, nos encontramos ante innumerables semáforos.
Un semáforo cuando resulta imprescindible nos ayuda, pero el 90 por ciento de ellos están de más y me explico.
Cuando en un cruce de calles alguno de los vehículos no dispone de visibilidad o no se le ve a él, entonces es imprescindible.
Cuando los peatones tienen que cruzan la calzada con cuatro o más carriles o en zonas de alta velocidad, entonces es imprescindible.
Pero el resto de los semáforos están de más.
Si nos paramos en un semáforo es porque la luz está en rojo, cuando se poner verde es nuestro turno y pasamos incluso empujando a bocinazos a los peatones que queden rezagados.
Sin embargo si lo que encontramos es un paso de peatones o un ceda el paso, circularemos más reposadamente sabiendo que podemos encontrarnos obstáculos pero sabiendo también que podemos continuar la marcha en cuanto los superemos lo que al final redunda en una distancia mucho mayor de recorrido, no hay tanto estress al conducir y se mejora nuestro sentido común.
Fuera de las ciudades, en los pueblos, hay muy pocos semáforos y la gente conduce más razonablemente.
No nos fijemos en los anormales (no normales) que son una minoría tan diminuta que no hace falta ni contar con ellos.
Eso es un problema para comentar a parte.
Sentido común paso de cebra y ceda el paso.
Falta de sentido común, robotizados, semáforos.
Por desgracia los poderes públicos necesitan que la masa se aborregue para poder manejarnos más cómodamente sin que nos revelemos constantemente.
Y entre otro métodos que supongo que habrán usado, voy a describir lo que sucede en el tráfico.
Cuando nos movemos por la ciudad, cada vez más incómoda para los coches, nos encontramos ante innumerables semáforos.
Un semáforo cuando resulta imprescindible nos ayuda, pero el 90 por ciento de ellos están de más y me explico.
Cuando en un cruce de calles alguno de los vehículos no dispone de visibilidad o no se le ve a él, entonces es imprescindible.
Cuando los peatones tienen que cruzan la calzada con cuatro o más carriles o en zonas de alta velocidad, entonces es imprescindible.
Pero el resto de los semáforos están de más.
Si nos paramos en un semáforo es porque la luz está en rojo, cuando se poner verde es nuestro turno y pasamos incluso empujando a bocinazos a los peatones que queden rezagados.
Sin embargo si lo que encontramos es un paso de peatones o un ceda el paso, circularemos más reposadamente sabiendo que podemos encontrarnos obstáculos pero sabiendo también que podemos continuar la marcha en cuanto los superemos lo que al final redunda en una distancia mucho mayor de recorrido, no hay tanto estress al conducir y se mejora nuestro sentido común.
Fuera de las ciudades, en los pueblos, hay muy pocos semáforos y la gente conduce más razonablemente.
No nos fijemos en los anormales (no normales) que son una minoría tan diminuta que no hace falta ni contar con ellos.
Eso es un problema para comentar a parte.
Sentido común paso de cebra y ceda el paso.
Falta de sentido común, robotizados, semáforos.
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semáforos,
Sentido común,
Tráfico.
domingo, 12 de octubre de 2008
- Crisis... ¿Que crisis?
Los Bancos en general, no solo los bancos americanos han provocado esta crisis magnificada por los medios de comunicación.
Ahora vamos entendiendo como ha funcionado todo y quienes y en que nos han timado.
Los Bancos americanos de inversión, muy dados a experimentos, disponen de un dinero para sus inversiones, pero esas inversiones hay que hacerlas crecer año a año, no como una empresa normal o un trabajador, que crece un porcentaje pequeño y estable.
Beneficios de 25 o 30 por ciento respecto al anterior año han sido normales en la banca durante años. ¿Quien puede mantener ese ritmo?.
Pues para mantenerlo han hecho cosas que no son normales en la empresa. Han estado andando sobre la cuerda y se han caido.
Estos bancos han vendido paquetes de hipotecas fiables (Prime) mezcladas con hipotecas menos fiables (Sub Primes) para conseguir dinero contante ahora y no esperar a que venzan dentro de unos años.
Los bancos compradores adquirian unas acciones a largo plazo que iban pagándoles religiosamente cada mes y llenando sus arcas. Si no se pagaban les quitaban las propiedades y ganaban un buen dinero con ello, aunque dejasen en la calle a alguna familia.
Pero la mayor parte de los negocios de los bancos, son con empresas inmobiliarias, no con particulares.
Cuando un particular pide un crédito se le piden unas garantías importantes, muy importantes, y el bien que adquieren sirve como aval para que el banco recupere ese dinero.
Cuando una inmobiliaria-constructora gigante pide una línea de crédito se le piden mínimas garantías cegados por el posible beneficio y las propiedades a construir se convierten en un aval suficiente para el banco.
¿Pero que pasa si la burbuja inmobiliaria se rompe o la gente cree que se va a romper?
Pues que se asustan tanto los trabajadores como los empresarios.
Y cuando los que se asustan son los que tienen que dar créditos y recuperarlos, empiezan a denegar o a poner pegas a los particulares y a tratar de recuperar los recuperables.
Al final los paganos son los de siempre, los particulares que no se pueden esconder detrás de unas siglas S.A. y que tienen una propiedad que para no perder van a tener que sufragar con sangre, sudor y lágrimas.
Pero volvamos a los bancos en general.
Una vez que cunde el pánico el público nos asustamos también y tratamos de recuperar no las inversiones, sino nuestro dinero, a veces no gastándolo, a veces sacándolo de los bancos y volviendo a guardarlo en el colchón.
Esto asusta a su vez a los banqueros y la pescadilla se muerde la cola.
Los bancos europeos declaran que no tenían a penas hipotecas basura, pero no pueden decirlo con seriedad porque no hay manera de que lo demuestren y la gente no les cree.
Ahora vamos entendiendo como ha funcionado todo y quienes y en que nos han timado.
Los Bancos americanos de inversión, muy dados a experimentos, disponen de un dinero para sus inversiones, pero esas inversiones hay que hacerlas crecer año a año, no como una empresa normal o un trabajador, que crece un porcentaje pequeño y estable.
Beneficios de 25 o 30 por ciento respecto al anterior año han sido normales en la banca durante años. ¿Quien puede mantener ese ritmo?.
Pues para mantenerlo han hecho cosas que no son normales en la empresa. Han estado andando sobre la cuerda y se han caido.
Estos bancos han vendido paquetes de hipotecas fiables (Prime) mezcladas con hipotecas menos fiables (Sub Primes) para conseguir dinero contante ahora y no esperar a que venzan dentro de unos años.
Los bancos compradores adquirian unas acciones a largo plazo que iban pagándoles religiosamente cada mes y llenando sus arcas. Si no se pagaban les quitaban las propiedades y ganaban un buen dinero con ello, aunque dejasen en la calle a alguna familia.
Pero la mayor parte de los negocios de los bancos, son con empresas inmobiliarias, no con particulares.
Cuando un particular pide un crédito se le piden unas garantías importantes, muy importantes, y el bien que adquieren sirve como aval para que el banco recupere ese dinero.
Cuando una inmobiliaria-constructora gigante pide una línea de crédito se le piden mínimas garantías cegados por el posible beneficio y las propiedades a construir se convierten en un aval suficiente para el banco.
¿Pero que pasa si la burbuja inmobiliaria se rompe o la gente cree que se va a romper?
Pues que se asustan tanto los trabajadores como los empresarios.
Y cuando los que se asustan son los que tienen que dar créditos y recuperarlos, empiezan a denegar o a poner pegas a los particulares y a tratar de recuperar los recuperables.
Al final los paganos son los de siempre, los particulares que no se pueden esconder detrás de unas siglas S.A. y que tienen una propiedad que para no perder van a tener que sufragar con sangre, sudor y lágrimas.
Pero volvamos a los bancos en general.
Una vez que cunde el pánico el público nos asustamos también y tratamos de recuperar no las inversiones, sino nuestro dinero, a veces no gastándolo, a veces sacándolo de los bancos y volviendo a guardarlo en el colchón.
Esto asusta a su vez a los banqueros y la pescadilla se muerde la cola.
Los bancos europeos declaran que no tenían a penas hipotecas basura, pero no pueden decirlo con seriedad porque no hay manera de que lo demuestren y la gente no les cree.
- Basta con cumplir lo escrito.
Hace unos días llegó a mis manos el último convenio del Metal firmado al parecer con el beneplácito de los sindicatos mayoritarios y he echado en falta un artículo sencillo que debería ir en la cabecera del documento.
Artículo previo.- Este convenio se edita y reparte entre trabajadores y empresarios con el ùnico fín de cumplirlo.
Y acto seguido las sanciones rigurosas a que debería dar lugar no cumplirlo, los lugares en los que denunciar los incumplimientos por ambas partes y las excepciones a la regla.
Hemos vuelto al siglo XVIII y XIX, donde los señoritos mandaban a los capataces a elegir trabajadores castigando a los díscolos a no comer.
La diferencia es que ahora son tecnocapataces y ya no te falta comida, pero el efecto es el mismo, castigar a los disidentes y aborregar al resto hasta que trabajen por la cara.
Las jornadas de 10 a 12 horas de lunes a viernes y sábados, son habituales en muchísimas empresas y no está bien visto quien protesta o no las hace. Y a la primera oportunidad, fuera...
El problema no es hacer 1o horas de trabajo, el problema es que no lo paguen. Si estuviese bien pagado siempre habría voluntarios que necesiten ese dinero y querrían hacerlo, incluso trabajar los sábados y domingos. Hay gente que vive para trabajar y para el dinero.
Pero el resto de los mortales que aspiramos a cumplir nuestra jornada con dedicación y esmero, a acabar de trabajar y dedicarnos a nuestra familia y quehaceres personales, no trabajaremos esos excesos salvo por petición expresa y fundada de la empresa. Es decir cuando lo pidan por favor y demostrando que lo necesitan.
No es intransigencia. Es lógica. Cuando la empresa recauda beneficios no los reparte con el trabajador en ningún caso. Alegando que la situación está mal te empujan a trabajar en exceso. Y que curioso, las empresas siempre están en dificultades, pero los balances al final de año son positivos.
Lo dicho me bastaría con cumplir lo escrito.
Un saludo.
Artículo previo.- Este convenio se edita y reparte entre trabajadores y empresarios con el ùnico fín de cumplirlo.
Y acto seguido las sanciones rigurosas a que debería dar lugar no cumplirlo, los lugares en los que denunciar los incumplimientos por ambas partes y las excepciones a la regla.
Hemos vuelto al siglo XVIII y XIX, donde los señoritos mandaban a los capataces a elegir trabajadores castigando a los díscolos a no comer.
La diferencia es que ahora son tecnocapataces y ya no te falta comida, pero el efecto es el mismo, castigar a los disidentes y aborregar al resto hasta que trabajen por la cara.
Las jornadas de 10 a 12 horas de lunes a viernes y sábados, son habituales en muchísimas empresas y no está bien visto quien protesta o no las hace. Y a la primera oportunidad, fuera...
El problema no es hacer 1o horas de trabajo, el problema es que no lo paguen. Si estuviese bien pagado siempre habría voluntarios que necesiten ese dinero y querrían hacerlo, incluso trabajar los sábados y domingos. Hay gente que vive para trabajar y para el dinero.
Pero el resto de los mortales que aspiramos a cumplir nuestra jornada con dedicación y esmero, a acabar de trabajar y dedicarnos a nuestra familia y quehaceres personales, no trabajaremos esos excesos salvo por petición expresa y fundada de la empresa. Es decir cuando lo pidan por favor y demostrando que lo necesitan.
No es intransigencia. Es lógica. Cuando la empresa recauda beneficios no los reparte con el trabajador en ningún caso. Alegando que la situación está mal te empujan a trabajar en exceso. Y que curioso, las empresas siempre están en dificultades, pero los balances al final de año son positivos.
Lo dicho me bastaría con cumplir lo escrito.
Un saludo.
- El sentido común de los semáforos
Está visto que a las autoridades les interesa tener desde siempre una masa aborregada y que usan cada vez métodos más modernos para mantenernos en ese estado.
Uno de los más modernos es el de no dejarnos desarrollar el sentido común.
A base de ponernos reglas, muros físicos y psicológicos han conseguido que no miremos más que lo que quieren que miremos y quien se sale del rebaño es inmediatamente mal mirado.
Me remito a un caso sencillo y de fácil comprobación, los semáforos.
En una vía por la que transitamos millones de veces los miles de coches que componemos el tráfico sin causar accidentes ni percances, siempre habrá el tonto de turno que pone la nota a veces trágica de conducir temerariamente. Inmediatamente en cuanto la noticia salta a la palestra los politicastros de turno insertan un semáforo en el punto en cuestión.
Cuando los usuarios tenemos un ceda el paso o una zona dificultosa por cruces de personas o coches, disponemos de opciones para dejar pasar, reduciendo la velocidad e incluso hasta parando sin que nadie nos lo ordene. ¿Hay algo que nos llene más que en un paso de peatones parar sin que nadie nos lo mando y hacer un gesto con la mano elegante y suavemente indicando al viandante que puede pasar porque le vamos a esperar? Esa sensación de lo bien hecho, el agradecimiento del peatón que incluso suele demostrarse con un gesto y pasando lo más rápido que puede es una demostración de sentido común por ambas partes.
Este mismo caso con un semáforo es completamente distinto. Yo espero mi luz sin siquiera mirar a los peatones, me dan igual. Ellos pasan con paso cansino sabedores de que la calle les pertenece mientras la luz sea su aliada y me ignoran por completo. Puesta la luz de mi parte acelero si queda algún peatón para que sepa que me molesta y que ya tendría que estar en la acera y habiendo sitio libre paso raudo en pos del siguiente semáforo.
...
Reivindico lo simple. Reivindico los pasos de peatones, los ceda el paso, la libertad de ser amables y de equivocarnos. Incluso reivindico la posibilidad de tener accidentes por culpa de los tontos del Haba, pero ahí estaríamos hablando de la policía y sus funciones y eso es otro tema.
Un saludo.
Uno de los más modernos es el de no dejarnos desarrollar el sentido común.
A base de ponernos reglas, muros físicos y psicológicos han conseguido que no miremos más que lo que quieren que miremos y quien se sale del rebaño es inmediatamente mal mirado.
Me remito a un caso sencillo y de fácil comprobación, los semáforos.
En una vía por la que transitamos millones de veces los miles de coches que componemos el tráfico sin causar accidentes ni percances, siempre habrá el tonto de turno que pone la nota a veces trágica de conducir temerariamente. Inmediatamente en cuanto la noticia salta a la palestra los politicastros de turno insertan un semáforo en el punto en cuestión.
Cuando los usuarios tenemos un ceda el paso o una zona dificultosa por cruces de personas o coches, disponemos de opciones para dejar pasar, reduciendo la velocidad e incluso hasta parando sin que nadie nos lo ordene. ¿Hay algo que nos llene más que en un paso de peatones parar sin que nadie nos lo mando y hacer un gesto con la mano elegante y suavemente indicando al viandante que puede pasar porque le vamos a esperar? Esa sensación de lo bien hecho, el agradecimiento del peatón que incluso suele demostrarse con un gesto y pasando lo más rápido que puede es una demostración de sentido común por ambas partes.
Este mismo caso con un semáforo es completamente distinto. Yo espero mi luz sin siquiera mirar a los peatones, me dan igual. Ellos pasan con paso cansino sabedores de que la calle les pertenece mientras la luz sea su aliada y me ignoran por completo. Puesta la luz de mi parte acelero si queda algún peatón para que sepa que me molesta y que ya tendría que estar en la acera y habiendo sitio libre paso raudo en pos del siguiente semáforo.
...
Reivindico lo simple. Reivindico los pasos de peatones, los ceda el paso, la libertad de ser amables y de equivocarnos. Incluso reivindico la posibilidad de tener accidentes por culpa de los tontos del Haba, pero ahí estaríamos hablando de la policía y sus funciones y eso es otro tema.
Un saludo.
viernes, 10 de octubre de 2008
- No reciclar es culpa nuestra?
Erase una vez un chaval que deambulaba por el barrio y su madre la mandó a hacer la compra. Cogió la bolsa de malla y metió dentro las dos botellas de cristal y la cesta.
Se dirigió a la tienda y esperó la cola después de preguntar "quien va último". A la gente mayor les hacía gracia que un chico joven pidiese la vez, tan seriecito, tan respetuoso.
Cuando le tocó el turno, pidió al comerciante medio litro de aceite, una gaseosa, media docena de huevos, un cuarto de kilo de alubias y unas madalenas. Y dicho esto puso el contenido de la bolsa sobre el mostrador.
El tendero manejó el manubrio del émbolo extrayendo aceite del depósito y después invirtiendo el sentido llenó la botella hasta la mitad. Exactamente medio litro.
Luego se llevó la otra botella de cristal y la metió en una caja de madera de la que sacó una de gaseosa llena.
Más tarde metió en el cesto de huevos la media docena, en una bolsa de papel las alubias, pesándolas en la balanza y en otra bolsa de papel las madalenas sin mas envoltorio que el papel de estraza.
En un trozo de papel hizo la cuenta y el chico le pagó con el dinero que su madre le había dado.
Cuando este chico llegue a casa y hayan consumido todo lo que llevó, los únicos restos serán dos bolsas de papel que seguramente la madre usará para tirar la basura o para guardar otra cosa.
De repente un día cuando fue a hacer la misma compra el tendero le dijo, " no niño, no hace falta que traigas bolsa, ni botellas, ni huevera, yo te doy todo", y acto seguido empezó a servirle una botella aceite de cristal no retornable, una gaseosa en botella de plástico, unos huevos metidos en una huevera de cartón, una bolsa de plástico con medio kilo de alubias y para terminar una bolsa de plástico con madalenas, que a su vez estaban envueltas en bolsitas individuales de plástico. Todo ello se lo metió en varias bolsas de plástico y le hizo la nota en una larga tira de papel.
Cuando llegó a casa entregó todo y esta ver los residuos llenaban la bolsa de la basura.
... ¿Y la culpa es de la madre o del niño ?...
Pues no, la culpa es de las instituciones, y de la industria.
No nos dejemos comer el coco.
Un saludo
Se dirigió a la tienda y esperó la cola después de preguntar "quien va último". A la gente mayor les hacía gracia que un chico joven pidiese la vez, tan seriecito, tan respetuoso.
Cuando le tocó el turno, pidió al comerciante medio litro de aceite, una gaseosa, media docena de huevos, un cuarto de kilo de alubias y unas madalenas. Y dicho esto puso el contenido de la bolsa sobre el mostrador.
El tendero manejó el manubrio del émbolo extrayendo aceite del depósito y después invirtiendo el sentido llenó la botella hasta la mitad. Exactamente medio litro.
Luego se llevó la otra botella de cristal y la metió en una caja de madera de la que sacó una de gaseosa llena.
Más tarde metió en el cesto de huevos la media docena, en una bolsa de papel las alubias, pesándolas en la balanza y en otra bolsa de papel las madalenas sin mas envoltorio que el papel de estraza.
En un trozo de papel hizo la cuenta y el chico le pagó con el dinero que su madre le había dado.
Cuando este chico llegue a casa y hayan consumido todo lo que llevó, los únicos restos serán dos bolsas de papel que seguramente la madre usará para tirar la basura o para guardar otra cosa.
De repente un día cuando fue a hacer la misma compra el tendero le dijo, " no niño, no hace falta que traigas bolsa, ni botellas, ni huevera, yo te doy todo", y acto seguido empezó a servirle una botella aceite de cristal no retornable, una gaseosa en botella de plástico, unos huevos metidos en una huevera de cartón, una bolsa de plástico con medio kilo de alubias y para terminar una bolsa de plástico con madalenas, que a su vez estaban envueltas en bolsitas individuales de plástico. Todo ello se lo metió en varias bolsas de plástico y le hizo la nota en una larga tira de papel.
Cuando llegó a casa entregó todo y esta ver los residuos llenaban la bolsa de la basura.
... ¿Y la culpa es de la madre o del niño ?...
Pues no, la culpa es de las instituciones, y de la industria.
No nos dejemos comer el coco.
Un saludo
jueves, 9 de octubre de 2008
- Asfixiando al personal
Acabo de escuchar en un informativo de televisión que el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto implantar la medida de reducir la velocidad de circulación en una de cada tres calles de forma que se circule a 30 Km hora en vez de a 50, y el de Bilbao quiere bajar a 40 Km por hora en algunas zonas.
El alcalde y sus acólitos está claro que van en coche oficial y sin prisa hasta oficinas con aparcamiento reservado, porque si tuviesen que hacerlo como el resto de los mortales verían que estan asfixiando a la gente.
Aunque no haya protestas porque la gente no nos unimos ni para llorar, los efectos nocivos se notarán probablemente en el comercio, en los empleos, en la economía y hasta en el medio ambiente.
Cualquier persona cuando va a hacer las compras sabiendo que llevará bolsas se lo pensará dos veces antes de ir con su coche al centro de la ciudad, y por supuesto, el ir en el servicio público queda descartado. Cualquiera intenta subir a un autobús abarrotado con un manojo de bolsas.
En el empleo se notará porque los transportistas de paquetería, los de habituallamientos y los de averías, cada vez están más comprometidos en su trabajo. No se admite aparcar en doble fila, las multas son constantes y los métodos de pillar las infracciones son como cajeros automáticos. Las aceras son enormes y los aparcamientos disminyen sin que nadie se queje. Como resultado muchos transportistas lo están dejando.
Y como colofón en el medio ambiente se tiene que notar que un vehículo que normalmente debería tardar en un recorrido 10 minutos, con los semáforos, los estrechamientos, los atascos, las direcciones únicas y las limitaciones de velocidad, tarde más de media hora, de la cual estará con el motor en marcha al ralentí sin moverse a penas los 20 minutos extras echando polución al ambiente.
... Que bien...
El alcalde y sus acólitos está claro que van en coche oficial y sin prisa hasta oficinas con aparcamiento reservado, porque si tuviesen que hacerlo como el resto de los mortales verían que estan asfixiando a la gente.
Aunque no haya protestas porque la gente no nos unimos ni para llorar, los efectos nocivos se notarán probablemente en el comercio, en los empleos, en la economía y hasta en el medio ambiente.
Cualquier persona cuando va a hacer las compras sabiendo que llevará bolsas se lo pensará dos veces antes de ir con su coche al centro de la ciudad, y por supuesto, el ir en el servicio público queda descartado. Cualquiera intenta subir a un autobús abarrotado con un manojo de bolsas.
En el empleo se notará porque los transportistas de paquetería, los de habituallamientos y los de averías, cada vez están más comprometidos en su trabajo. No se admite aparcar en doble fila, las multas son constantes y los métodos de pillar las infracciones son como cajeros automáticos. Las aceras son enormes y los aparcamientos disminyen sin que nadie se queje. Como resultado muchos transportistas lo están dejando.
Y como colofón en el medio ambiente se tiene que notar que un vehículo que normalmente debería tardar en un recorrido 10 minutos, con los semáforos, los estrechamientos, los atascos, las direcciones únicas y las limitaciones de velocidad, tarde más de media hora, de la cual estará con el motor en marcha al ralentí sin moverse a penas los 20 minutos extras echando polución al ambiente.
... Que bien...
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