Pues no hay que ser un sabio para pensar que 20 millones de puestos de trabajo se han ido a China y Asia en general.
La forma de volver a disponer de esos 20 millones de puestos de trabajo es incrementar con altísimos aranceles las importaciones hacia Europa.
Parece una locura que los empresarios mandasen sus producciones a China pensando en el beneficio inmediato, y no viendo que todos esos puestos que eliminaban de aquí eran posibles clientes que tachaban de su lista o de la de otros empresarios.
Pero funcionó bien hasta que todo el mundo hizo lo mismo. Y entonces se produjo la debacle.
Ya no quedan casi clientes porque están en el paro, los que quedan están amedrentados y las ventas también se resienten de eso.
Además el gigante asiático ha sabido jugar con las empresas y todo el que lleva allí su producción es ahora consciente de que en muy poco tiempo tendrá copias perfectas de sus productos vendiéndose al lado de las suyas a mitad de precio.
No parece que el código de honor y de conducta que rige en occidente y en Japón funcione igual en China.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
domingo, 12 de octubre de 2008
- Crisis... ¿Que crisis?
Los Bancos en general, no solo los bancos americanos han provocado esta crisis magnificada por los medios de comunicación.
Ahora vamos entendiendo como ha funcionado todo y quienes y en que nos han timado.
Los Bancos americanos de inversión, muy dados a experimentos, disponen de un dinero para sus inversiones, pero esas inversiones hay que hacerlas crecer año a año, no como una empresa normal o un trabajador, que crece un porcentaje pequeño y estable.
Beneficios de 25 o 30 por ciento respecto al anterior año han sido normales en la banca durante años. ¿Quien puede mantener ese ritmo?.
Pues para mantenerlo han hecho cosas que no son normales en la empresa. Han estado andando sobre la cuerda y se han caido.
Estos bancos han vendido paquetes de hipotecas fiables (Prime) mezcladas con hipotecas menos fiables (Sub Primes) para conseguir dinero contante ahora y no esperar a que venzan dentro de unos años.
Los bancos compradores adquirian unas acciones a largo plazo que iban pagándoles religiosamente cada mes y llenando sus arcas. Si no se pagaban les quitaban las propiedades y ganaban un buen dinero con ello, aunque dejasen en la calle a alguna familia.
Pero la mayor parte de los negocios de los bancos, son con empresas inmobiliarias, no con particulares.
Cuando un particular pide un crédito se le piden unas garantías importantes, muy importantes, y el bien que adquieren sirve como aval para que el banco recupere ese dinero.
Cuando una inmobiliaria-constructora gigante pide una línea de crédito se le piden mínimas garantías cegados por el posible beneficio y las propiedades a construir se convierten en un aval suficiente para el banco.
¿Pero que pasa si la burbuja inmobiliaria se rompe o la gente cree que se va a romper?
Pues que se asustan tanto los trabajadores como los empresarios.
Y cuando los que se asustan son los que tienen que dar créditos y recuperarlos, empiezan a denegar o a poner pegas a los particulares y a tratar de recuperar los recuperables.
Al final los paganos son los de siempre, los particulares que no se pueden esconder detrás de unas siglas S.A. y que tienen una propiedad que para no perder van a tener que sufragar con sangre, sudor y lágrimas.
Pero volvamos a los bancos en general.
Una vez que cunde el pánico el público nos asustamos también y tratamos de recuperar no las inversiones, sino nuestro dinero, a veces no gastándolo, a veces sacándolo de los bancos y volviendo a guardarlo en el colchón.
Esto asusta a su vez a los banqueros y la pescadilla se muerde la cola.
Los bancos europeos declaran que no tenían a penas hipotecas basura, pero no pueden decirlo con seriedad porque no hay manera de que lo demuestren y la gente no les cree.
Ahora vamos entendiendo como ha funcionado todo y quienes y en que nos han timado.
Los Bancos americanos de inversión, muy dados a experimentos, disponen de un dinero para sus inversiones, pero esas inversiones hay que hacerlas crecer año a año, no como una empresa normal o un trabajador, que crece un porcentaje pequeño y estable.
Beneficios de 25 o 30 por ciento respecto al anterior año han sido normales en la banca durante años. ¿Quien puede mantener ese ritmo?.
Pues para mantenerlo han hecho cosas que no son normales en la empresa. Han estado andando sobre la cuerda y se han caido.
Estos bancos han vendido paquetes de hipotecas fiables (Prime) mezcladas con hipotecas menos fiables (Sub Primes) para conseguir dinero contante ahora y no esperar a que venzan dentro de unos años.
Los bancos compradores adquirian unas acciones a largo plazo que iban pagándoles religiosamente cada mes y llenando sus arcas. Si no se pagaban les quitaban las propiedades y ganaban un buen dinero con ello, aunque dejasen en la calle a alguna familia.
Pero la mayor parte de los negocios de los bancos, son con empresas inmobiliarias, no con particulares.
Cuando un particular pide un crédito se le piden unas garantías importantes, muy importantes, y el bien que adquieren sirve como aval para que el banco recupere ese dinero.
Cuando una inmobiliaria-constructora gigante pide una línea de crédito se le piden mínimas garantías cegados por el posible beneficio y las propiedades a construir se convierten en un aval suficiente para el banco.
¿Pero que pasa si la burbuja inmobiliaria se rompe o la gente cree que se va a romper?
Pues que se asustan tanto los trabajadores como los empresarios.
Y cuando los que se asustan son los que tienen que dar créditos y recuperarlos, empiezan a denegar o a poner pegas a los particulares y a tratar de recuperar los recuperables.
Al final los paganos son los de siempre, los particulares que no se pueden esconder detrás de unas siglas S.A. y que tienen una propiedad que para no perder van a tener que sufragar con sangre, sudor y lágrimas.
Pero volvamos a los bancos en general.
Una vez que cunde el pánico el público nos asustamos también y tratamos de recuperar no las inversiones, sino nuestro dinero, a veces no gastándolo, a veces sacándolo de los bancos y volviendo a guardarlo en el colchón.
Esto asusta a su vez a los banqueros y la pescadilla se muerde la cola.
Los bancos europeos declaran que no tenían a penas hipotecas basura, pero no pueden decirlo con seriedad porque no hay manera de que lo demuestren y la gente no les cree.
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